Calendario

miércoles, 25 de enero de 2012

EL FIN DEL MUNDO MAYA EN 2012
Las predicciones mayas para diciembre de 2012 no aluden al fin del mundo, sino al retorno del dios Bolon Yokte, que regresaría al término de una era y el comienzo de otra, según una nueva interpretación divulgada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Los expertos Sven Gronemeyer y Barbara Macleod, de la Universidad de La Trobe (Australia), dieron a conocer una nueva interpretación de los glifos (representación gráfica de un carácter) mayas de la zona arqueológica del Tortuguero, en el sureño estado de Tabasco, durante la VII Mesa Redonda de Palenque que se celebra en Chiapas.
La fecha del 21 de diciembre de 2012 citada en dichos glifos generó una gran cantidad de especulaciones sobre presuntas "profecías mayas del fin del mundo", versión que ha sido rechazada por los arqueólogos y epigrafistas.

Calendario maya

Según los especialistas, los mayas crearon un calendario con base en un período de 400 años, denominados "baktunes"; cada era está compuesta de 13 ciclos de 400 años que sumaban 5125 años y, según su cuenta, la era actual concluía en diciembre de 2012.
Gronemeyer explicó que en la visión maya al final de cada era se completaba un ciclo de creación y comenzaba otro, y en esta inscripción se menciona que el 21 de diciembre "sería investida la deidad Bolon Yokote", un dios vinculado con la creación y la guerra, que participó en el comienzo de la actual era, que se inició el 13 de agosto del año 3.114 a C.
El epigrafista alemán indicó que esa inscripción está ligada a la historia de la ciudad maya de Tortuguero, en la que se cita al gobernante Bahlam Ajaw (612-679 d.C.) como futuro participante en un evento del final de la actual era.
El texto de carácter narrativo muestra que los gobernantes mayas deberían "preparar el terreno para el retorno del dios Bolon Yokte, y que el Bahlam Ajaw sería el anfitrión de su investidura", precisó.

Nueva era

Según esta predicción, el dios Bolón Yokte presidiría el nacimiento de una nueva era que deberá comenzar el 21 de diciembre de 2012 y supervisaría el fin de la era actual.
"La aritmética del calendario maya demuestra que la terminación del décimo tercer Bak'tun simplemente es el fin de un periodo y la transición a un ciclo nuevo, aunque esa fecha está cargada con un valor simbólico, como la reflexión sobre el día de la creación", comentó Gronemeyer.
El epigrafista mexicano Erik Velásquez dijo que para los escribas mayas la historia como una narración de acontecimientos humanos fue una preocupación secundaria, y se centraban en los rituales de cualquier tipo, por lo que "las inscripciones muestran relaciones complejas entre el tiempo, las esculturas y los edificios".
"En la antigua concepción maya, el tiempo se construyó igual que las esculturas y los edificios que las contenían, los periodos tenían conciencia, voluntad, personalidad y se comportaban como humanos", añadió.

Por Juanma

La Virgen que vio Lepanto

La Virgen que vio Lepanto
Solo para que se hagan una idea... ¿Han visto los portaaviones de la VI Flota que patrullan en el Estrecho de Ormuz? Pues algo así era ella aquel 7 de octubre de 1571, cuando los buques de la Liga Santa, de los que era la nao capitana, se zurraron la badana contra el Turco en Lepanto.
Ella, la Galera Real, era el buque más formidable de su tiempo, y además de reunir toda la tecnología punta del momento, era en su zona de popa un auténtico palacete, diseñado por un gran humanista y afamado poeta en su época, Juan Mal de Lara, quien fue el responsable de la lujosa ornamentación en rojo y oro y las numerosas esculturas y bajorrelieves, muchos religiosos que la convertían en un buque a la medida de su dueño, Su Majestad Católica Felipe II y de su bravísimo huésped y capitán, Don Juan de Austria, Almirante en Jefe de nuestra arriesgada marinería en aquella batalla que cambió el curso de la Historia. «La Real» se vio cara a cara con «La Sultana», el buque insignia de los otomanos, en el que viajaba Alí Pachá, que fue abordada por los nuestros, no sin altísimo coste en vida y esfuerzos, que acabaron con el tal Pachá finiquitado por un infante de marina español. Era tal el portento de la galera que se cuenta que dos navíos auxiliares tenían que pegarse a su popa para empujarla.

Vuelta a nacer

Y como es habitual entre la gente del mar, máxime en la de nuestros navíos que debían aventurarse en la Mar Océana, en aguas infestadas de infieles y luteranos, no podía faltar entre los pertrechos de nuestra capitana lepantina una virgen que amparase y protegiese a nuestra tropa. «La Real» la llevaba y durante años se la perdió la pista, pero ha vuelto a nacer y está ahora mismo en una de las salas de restauración del Museo Naval a los cuidados del restaurador José María Gálvez Farfán que quiere volver a vestirla de gala. Es una Virgen del Rosario, que tal festividad era cuando le dimos lo suyo al Gran Turco y se la conoce también como Virgen de la Victoria pues ella nos guió hacia la gloria y el triunfo.
La Virgen fue un regalo hecho por los alilados venecianos a don Juan de Austria. Cuando éste dejó los mares quiso que la virgen, curtida también en el trance de Lepanto, descansara en manos de la Cofradía de las Galeras de la iglesia de San Juan de Lebrón de El Puerto de Santa María. Tras idas y venidas y algunas zozobras surcando los mares de la vida, llegó al Colegio de Guardiamarinas, en el año de 1854. Allí fue restaurada pero el tiempo fue inclemente con ella. Hasta hoy.
Cara a cara, la virgen impresiona y a fuer de ser sinceros el medio rostro que aquí se muestra sin duda debió infundir algo más que ánimos a los nuestros en aquel envite heroico y decisivo de Lepanto.
Miguel de Cervantes estuvo en alguno de los barcos.



Por Iago