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miércoles, 20 de junio de 2012



El «Hijo de Hamás» rodará en Jerusalén la primera película sobre Mahoma

Mosab Hasán Yousef hijo de uno de los fundadores del movimiento islamista palestino y exespía de Israel pretende exponer al mundo la realidad de una «religión de guerra»



Mosab Hasán Yousef, hijo de uno de los fundadores del movimiento islamista palestino Hamás y exespía de Israel, anunció hoy la filmación de la primera película «crítica» sobre el profeta Mahoma, con la que quiere exponer al mundo que el islam es una «religión de guerra», según sus propias palabras. «En el mundo libre vemos películas de muchos líderes, menos uno: el intocable Mahoma», afirmó sobre esta nueva faceta de su vida, que se suma a las de miliciano, espía y, la última de ellas, escritor.
En una rueda de prensa ante decenas de periodistas de todo el mundo, explicó que «ha llegado el momento de hacerlo» y que el proyecto, que se enmarca en una campaña personal por la libertad y la democracia, buscará la «exactitud histórica». «Si la gente no tiene libertad, no puede ver la verdad y así seguiremos viendo más extremismo, más odio y más violencia», afirmó quien pasara de militante del movimiento islamista palestino Hamás a espía del servicio secreto israelí durante diez años, de ferviente musulmán a flamante creyente cristiano.

A sus 34 años, y después de una sorprendente experiencia de vida que narró en las páginas del bestseller «Son of Hamas» (2010), traducido a 25 idiomas, Yousef se ha unido a un judío estadounidense-israelí, Sam Feuer, para este provocador proyecto, consciente ambos de que se trata de un barril de pólvora. La representación de la imagen del profeta que dio vida al islam hace unos quince siglos es una de las mayores prohibiciones de esta religión y está considerado por sus creyentes un agravio imperdonable, más aún si proviene de un «infiel».
Como ejemplo de la polémica que puede llegar a desatar, está el de la famosa publicación en Dinamarca, hace casi siete años, de unas caricaturas del profeta, que generaron una ola de protestas por todo el mundo musulmán y abrieron un debate sobre los límites de la libertad de expresión.
Para Yousef, que no oculta su «desilusión» de la fe en la que nació y creció, es el momento de dejar de ser «políticamente correcto» y «decir la verdad». Eso incluye hacer un análisis crítico del «más alto ejemplo» para cualquier musulmán: el gran profeta. «¿Mató Mahoma a gente que se le oponía? La respuesta es que sí. ¿Se casó con una mujer de 9 años? La respuesta es que sí. ¿Entonces cómo se puede afirmar que el islam es una religión de paz?», se preguntó hoy. «Lo que yo le digo a los musulmanes -abundó- es lo que dicen sus libros (..) Les digo la verdad de su religión (..) para que no vivan en la oscuridad».

Hijo de un jeque de Hamás

Y subrayó su «historia personal» en el seno de una celosa familia musulmana como argumento para verse en el «derecho», y con la «autoridad moral», para hacer una película de este tipo. Conocido como el «príncipe verde» (color de la bandera de Hamás) por ser hijo del jeque Hasan Yousef, máximo dirigente del grupo integrista en Cisjordania, exhortó a su padre a «abandonar y desmantelar el monstruo que ha creado».
El ahora guionista y productor, repudiado y desheredado por su familia, vive exiliado desde 2007 en Estados Unidos, donde su camino se cruzó con el de Feuer. Con él está produciendo también la adaptación al cine de «Hijo de Hamás», que esperan llevar a la gran pantalla el próximo año.

Feuer, que dirige la productora Sixth Sense y ayer compareció con Yousef en la rueda de prensa, reveló que la película sobre Mahomatiene como punto de referencia la que Mel Gibson hizo de Jesús en la «Pasión de Cristo» (2004). «Cristianos han hecho películas de Jesús y nadie ha salido a la calle a protestar», manifestó Yousef sobre la urgente necesidad de que, por primera vez, se toque también el tema de Mahoma y de las raíces del extremismo islámico porque, «si no cambiamos esta ideología la gente va a estar en la oscuridad mucho tiempo». La obra de Gibson desató en su día severas críticas por parte de grupos judíos, que la tacharon de antisemita, pero fue aceptada por los evangélicos y, cuanto menos, tolerada por la Iglesia Católica.
Nacido y crecido en Ramala, Yousef, que se declara «hombre de fe» y «creyente en el mensaje de Jesús de perdonar», trasladó su crítica sobre el peligro de los extremismos a «todas las religiones», entre ellas el judaísmo y el cristianismo. Tres religiones que no han sabido precisamente convivir a lo largo de la historia y que tienen como principal punto de fricción el escenario en el que él, como para añadir más leña al fuego, piensa rodar la película de Mahoma: la siempre disputada ciudad antigua Jerusalén.

El «Hijo de Hamás» rodará en Jerusalén la primera película sobre Mahoma






























El cineasta y escrito Mosab Hasán Yousef










Por Juanma

De Jos a Kaduna: la evolución criminal de Boko Haram contra intereses cristianos


En los últimos 18 meses, la milicia islamista nigeriana se ha cobrado la vida de al menos 280 personas, solo, en ataques contra iglesias

Nochebuena de 2010. Nueve explosiones en barrios cristianos de Jos y otras localidades del Estado de Plateau, al norte de Nigeria, dejan un saldo de al menos 80 muertos. Rápidamente, la autoría criminal es asumida en un comunicado por la milicia islamista Boko Haram.
Sin embargo, desde el primer momento, el Gobierno de Abuja niega la mayor: “El modus operandi no pertenece a este grupo armado. Nunca, hasta ahora, se han producido atentados contra la comunidad cristiana de tal envergadura en nuestro país. No son ellos”, aseguraba entonces Abdulrahman Akano, portavoz policial del Estado, quien recordaba que los enfrentamientos en el pasado entre los rebeldes (700 muertos solo en 2009) y el Ejército siempre contaron con un componente político.
Dieciocho meses después de producirse estas declaraciones, al bueno de Akano las cifras tan solo le dejan en evidencia. Desde el atentado de la ciudad de Jos, más de 280 feligreses han perdido la vida en ataques de Boko Haram contra centros religiosos cristianos. Otras 800 personas, en atentados con el único credo de la barbarie.
Y la última de estas acciones no puede ser más reciente. El pasado domingo, cerca de una treintena de personas eran asesinadas en tres explosiones coordinadas contra iglesias del Estado de Kaduna.
“Estos ataques tan solo son una venganza por destruir nuestras mezquitas y convertirlas en centros para el consumo de alcohol y de prostitución”, denunciaba en un comunicado Abu Qaqa, portavoz del grupo islamista.
Ya nadie pone en duda la veracidad de estas palabras. Es más, los recientes ataques de la milicia radical tan solo han servido para avivar un conflicto religioso de sangrientas consecuencias para ambas comunidades.
En las últimas horas, al menos una treintena de musulmanes (ajenos a la violencia sectaria de Boko Haram) han sido asesinados en el Estado de Kaduna, mientras que varias mezquitas fueron incendiadas. No en vano, recientemente, Ayo Oritsejafor, líder de la Asociación de cristianos de Nigeria había exhortado a sus parroquianos a defender las iglesias de “cualquier modo posible”.
Mientras, Boko Haram sonríe. Poco a nada ya queda de aquellos 200 estudiantes universitarios que, en 2002, ante la crisis económica que asolaba el país, decidieron establecerse junto al líder religioso (ya fallecido) Mohammed Yusuf en un campamento cercano a la frontera con Níger para el estudio del Islam. Ahora, su currículum educativo es otro: 44 muertos en diciembre de 2011 en una iglesia de Madalla ó 38 fallecidos en un centro religioso de Jos son solo algunos ejemplos de sus nuevos “méritos” sectarios. Siempre sin olvidar, eso sí, que las muescas de la cruzada criminal de Boko Haram cuentan con tantas bajas musulmanas como cristianas.
Porque como reconocían recientemente en una entrevista a este diario John O. Onaiyekan, arzobispo de Abuja, y Abubakar Siddeeq, imán de la Mezquita Nacional, víctimas son ambas comunidades.


Por Juanma

miércoles, 6 de junio de 2012

Lapidación


Islam, velo, mujer y religión musulmana.

Intisar Sharif Abdallah, que da el pecho a su hijo, fue juzgada sin abogado ni intérprete

Sudán condena a morir lapidada a una joven madre por 'adulterio'

La muchacha fue sentenciada tras ser agredida por su hermano para que cambiara su testimonio



Intisar Sharif Abdallah y su bebé de cuatro meses llevan desde el pasado 22 de abril de 2012 encerrados en la siniestra cárcel en Omdurmán, la ciudad gemela de la capital sudanesa Jartum, justo al otro lado del Nilo.
Ese día, Abdallah fue sentenciada a morir lapidada, después de que el juez la encontrara culpable de zina o relación sexual ilícita, según la ley islámica.
En este caso, Abdallah estaba acusada de haber mantenido relaciones sexuales con un hombre que no era su marido.
Todo, trasun juicio desquiciado, perverso einjusto: no tuvo acceso a un abogado y el juicio se desarrolló en árabe, idioma que ella no entiende bien.
Inicialmente Intisar se declaró no culpable, pero en una vista posterior admitió los cargos, al parecer, tras haber sido golpeada por su hermano. La sentencia condenatoria se basó únicamente en este testimonio.
Intisar Sharif Abdallah se encuentra detenida con su hijo de cuatro meses a quien amamanta. Está sumamente angustiada y no entiende su condena. Sus otros dos hijos están bajo la custodia de familiares, quienes tramitan un recurso de apelación.
Intisar puede ser ejecutada en cualquier momento. Para intentar evitarlo, Amnistía Internacional ha abierto una ciberacción en su página web www.actuaconamnistia.org, instando a las autoridades sudanesas a poner inmediatamente en libertad a Intisar y a suspender toda ejecución en el país.
Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en cualquier circunstancia y a todos los métodos de ejecución.
En concreto la lapidación, concebida para causar a la víctima un gran dolor antes de matarla, es una violación de la prohibición de la tortura contenida en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y en la Convención contra la Tortura de la que Sudán es signatario.
La condena a muerte contra Intisar Sharif Abdallah es una violación de las normas del derecho internacional, y su ejecución violaría incluso la Constitución de Sudán, que prohíbe la pena de muerte para mujeres embarazadas o lactantes hasta los dos años de lactancia.
EL TRIBUNAL ISLÁMICO
El tribunal penal de Ombada, en el estado de Jartum, en el centro de Sudán, condenó el 13 de mayo a muerte a Intisar Sharif Abdallah en aplicación del artículo 146 del Código Penal de Sudán de 1991.
Aunque inicialmente la mujer se declaró no culpable, en una vista posterior admitió los cargos, según los informes tras haber sido golpeada por su hermano. La sentencia condenatoria se basó únicamente en este testimonio.
Durante su juicio, a Intisar Sharif Abdallah no le permitieron acceder a asistencia letrada. Tampoco dispuso de los servicios de un intérprete, a pesar de su limitado conocimiento del árabe, que no es su lengua materna.
El Comité de Derechos Humanos de la ONU, órgano internacional de vigilancia de la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos ha pedido la abolición de la pena de muerte por lapidación y ha instado a todos los Estados que siguen manteniendo este castigo "a velar por que se ponga fin de inmediato a la aplicación de medios especialmente crueles e inhumanos de ejecución como la lapidación".
Además, el relator especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias ha afirmado que el derecho internacional prohíbe la pena capital contra madres con hijos pequeños.
El Protocolo a la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos relativo a los derechos de la mujer en África, aprobado por la Unión Africana en 2003, del que Sudán es signatario, prohíbe la aplicación de condenas a muerte a mujeres lactantes.
Por último, Amnistía Internacional se opone a que se tipifiquen como delito las relaciones sexuales consentidas entre personas adultas. La organización considera presas de conciencia a las personas detenidas únicamente por mantener relaciones sexuales con consentimiento.
VIDEO
ENLACE:
 El hombre con el que supuestamente tuvo relaciones sexuales lo negó todo y ha sido puesto en libertad

Por Iago
EL HORROR DE ALÁ, EL HORROR DE ALÁ

El degollamiento de un joven tunecino que se convirtió al cristianismo y que se negó a volver al islam.
Aparte de horror está el honor: impresiona el silencio y la dignidad del joven que afronta la muerte oyendo los enloquecidos rezos de sus verdugos.
El periodista liberal egipcio Tawfiq Okasha ha emitido estas imágenes en su programa en árabe "Egipto Hoy", por lo que es posible que si ganan los islamistas las elecciones en su país le hagan a él igual, no por convertirse al cristianismo, sino por mostrar la maldad de una parte del islam que ha triunfado hace sólo un año en el bastante laico Túnez.
Es posible que usted no pueda ver hasta el final estas imágenes del horror más absoluto.
Pero al menos lea el artículo que las enmarcan de Raymond Ibrahim, el académico árabe-americano del Gatestone Institute; y si no conoce el inglés, use el traductor automático de su navegador



Por Juanma

Reto islamista / El horror de Alá



Los disturbios que acaban de ocurrir en Bruselas, el ataque de una turba a una comisaría donde llevaron detenida a una mujer que se negaba a identificarse retirando el niqab de la cara, pueden darse en cualquier democracia europea.
Que la gente vaya irreconocible con capirotes, o que cambie su sexo con un disfraz que hace parecer mujer siendo hombre es normal aquí en ciertas fechas, como la semana santa o los carnavales.
Pero es inadmisible el rostro oculto en la vida diaria o en los espacios públicos de los países que son cuna de libertades, en especial la de la mujer.
Porque el niqab, que sólo libera los ojos, o el burka, que encarcela hasta los ojos...
Siga leyendo aquí, vea a Salas, y si es capaz, analice lo que es el verdadero horror, el degollamiento por convertirse al cristianismo de este joven tunecino.
Porque el niqab, que sólo libera los ojos, o el burka, que encarcela hasta los ojos, y que ya lo usaron varios terroristas para huir, son prendas creadas por el machismo para evitar que todo hombre se excite incontroladamente ante las hembras, como dicen los que exigen el uso de esas prendas.
Porque toda mujer que no se tape va provocando: cuanto menos oculta esté más motivos hay para violarla o hacerle lo que cualquier hombre desee, especialmente si es piadoso porque así la castiga en nombre de Alá.
Eso es cultura, y Alianza de Civilizaciones según la corrección política que facilita la vuelta a un medioevo violento en amplias áreas de Bruselas, Londres, París y otras ciudades europeas, territorios cuya única ley es la sharia.
Que trae consigo la poligamia y multitudes de niños de distintas madres repudiaras por un solo macho, y que acaban en la indigencia o dependiendo de unos servicios sociales que pagan los demás.
Y las niñas encerradas que desconocen el idioma del país donde nacieron y viven –hable usted con los médicos y enfermeras españoles que ocasionalmente las atienden --, los matrimonios forzados, o de niñas con viejos, y tantas muestras de la multiculturalidad alabada por el falso progresismo.


Por Juanma